He estado buscando información sobre Tartaglia, recordad que hemos hablado de él en la clase de hoy. Os cuento: su verdadero nombre era Niccolò Fontana y nació en 1499 en Brescia, Italia, y murió en 1557. Fue apodado Tartaglia (el tartamudo) desde que de niño recibió una herida que le afectó la mandíbula y el paladar. Niccolò aprendió a leer y a escribir por sí mismo y también fue autodidacta en su aprendizaje de las ciencias físicas y matemáticas. Enseñó y explicó esta ciencia sucesivamente en Verona, Vicenza, Brescia y finalmente Venecia, ciudad en la que falleció en la misma pobreza que le acompañó toda su vida.
Descubrió un método para resolver ecuaciones de tercer grado, y se lo comunicó a su colega Cardano, quien, a pesar de haberle prometido que no lo divulgaría, lo publicó en su obra Ars Magna como si fuese propio. Hay quien afirma, no obstante, que fue Cardano quien encontró la solución a las citadas ecuaciones antes que Tartaglia.
Hoy hemos estado utilizando el triángulo de Tartaglia, también conocido como el triángulo de Pascal, (como veis teníais razón en cuanto al nombre) ya que Pascal fue quien relacionó por vez primera los coeficientes del desarrollo de la potencia de un binomio con los números combinatorios. (Los números combinatorios no los hemos estudiado). Es decir, cuando calculamos los números combinatorios del triángulo de Pascal nos salen los números que forman el triángulo de Tartaglia.
Existe una relación muy bonita entre este triángulo y la sucesión de Fibonacci, que ya os contaré otro día.