
Se dice que Julio César fue el primer escritor de códigos secretos de la historia. Cuando sus emisarios empezaron a caer en emboscadas, y sus mensajes comenzaron a ser robados, diseñó un método rudimentario de codificar sus órdenes.
Reordenó el texto de sus mensajes de manera que la correspondencia parecía absurda. No lo era, claro está. Cada mensaje contenía siempre un número de letras que constituían un cuadrado perfecto (dieciséis, veinticinco, cien…), en función de lo que Julio César necesitara decir.
Avisó en secreto a sus oficiales de que, cuando recibieran un mensaje absurdo, debían copiar el texto en una tabla con rejilla cuadriculada. Si lo hacían así, y leían de arriba abajo, aparecería un mensaje secreto como por arte de magia.
Con el tiempo, la idea de César de reordenar el texto fue adoptada por otros y modificada, con el fin de dificultar el desciframiento. La cima de la encriptación no informática se alcanzó durante la Segunda Guerra Mundial.
Ahí va mi mensaje encriptado, ¿podéis descifrarlo? Si es así dejad un comentario con vuestra solución y proponed un nuevo mensaje para vuestros compañeros.
“EAASNNBLEDHUONIOEHTDRNAEO”